10 noviembre, 2011

LA LACTANCIA MATERNA AYUDARÍA A PREVENIR LA ALERGIA ALIMENTARIA

Generalmente cuando se habla de alergia se piensa en gérmenes o sustancias del aire y el ambiente que provocan en el organismo molestias y reacciones de defensa exageradas.
Sin embargo, los alimentos también representan una importante fuente de alergenos, sobre todo cuando se trata de los comprendidos en el llamado "grupo de los Grandes Ocho" que incluye a la leche, el huevo, el maní, las frutas secas, el pescado, los mariscos, la soja y el trigo.
Si bien esta afección no se puede prevenir, puesto que la alergia tiene un importante componente de predisposición hereditaria, los investigadores de la Facultad de Medicina John Hopkins en Estados Unidos, encabezados por el doctor Roberto Word, realizaron una revisión de 18 estudios luego de la cual establecieron que "la lactancia exclusiva durante los primeros tres meses de vida ejerce un efecto protector en aquellos niños que presentan alto riesgo de atopia, o tendencia genética a desarrollar enfermedades alérgicas".
Cada caso es un mundo
"Cuando la alergia alimentaria es el tema en cuestión, siempre hablamos de lactancia materna y de evitar ciertos alimentos. Pero, debido a que no hay una evidencia concreta que sostenga que cumpliendo con esas cuestiones se pueda prevenir la alergia -porque muchos estudios afirman que sí, pero otros detallan que la utilidad de estas herramientas está limitada por existencia de antecedentes directos-, sería incorrecto decirle a una futura mamá que no tome leche pues le estaríamos quitando al bebé por nacer una gran cantidad de nutrientes.
Lo concreto es que cada caso es diferente y partiendo de la práctica podemos ir viendo qué se puede hacer para mejorar el cuadro", señaló a Pro-Salud News el doctor César Martín Bózzola, médico alergista, integrante de la sección Alergia e Inmunología Pediátrica del Hospital Británico.
Según los expertos estadounidenses, las futuras mamás pueden comenzar a cuidar a sus hijos durante la gestación evitando determinados alimentos como por ejemplo el maní, las frutas secas y el huevo.
Luego, una vez producido el nacimiento y mientras dure la lactancia, es importante proteger al bebé de futuras alergias alimentarias mediante la ingesta de fórmulas complementarias hipoalergénicas y retrasando la incorporación de alimentos sólidos el mayor tiempo posible.
6 meses de lactancia
En este sentido, cabe destacar que los pediatras y neonatólogos recomiendan prolongar la lactancia materna durante los seis primeros meses de vida del bebé a fin de generar la inmunización adecuada que les permita a los niños prevenir diversas enfermedades.
"La alergia alimentaria forma parte de lo que se denomina alergia general o atopia. La particularidad, en este caso, es que la proteína, es decir el alergeno ingresa al organismo por vía oral y pasa a través del tubo digestivo. Aunque no es una patología hereditaria, es muy raro que un paciente alérgico, no tenga antecedentes familiares directos de la enfermedad. Por ese motivo, y hasta tanto no sea posible modificar el genoma humano, las medidas preventivas para proteger a los más chicos son la prolongación de la lactancia, y la incorporación paulatina y progresiva de los alimentos, dejando los más controvertidos como las frutas secas y el pescado para más adelante.
La primera estrategia se fundamenta en la posibilidad de transmisión de la Inmunoglobulina A Secretora (IgAs) que les provee a los niños herramientas para prevenir infecciones pero también instrumentos para reconocer alimentos que les son ajenos", indicó a esta agencia el doctor Hugo Ghiani, integrante del servicio de Alergia del Hospital Rossi de La Plata y secretario general de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC).
Tiempos recomendados para la incorporación de alimentos
A fin de prevenir el desarrollo de alergias alimentarias y aprovechar al máximo los beneficios de la lactancia materna, los especialistas sugieren incorporar alimentos paulatinamente, respetando el siguiente esquema:
-A partir de los seis meses y hasta el año de vida: verduras, arroz, carne y frutas
-Entre los 12 y 18 meses: leche entera, trigo, maíz, cítricos.
-Después de los 24 meses: huevo

-Cumplidos los tres años: frutas secas y pescado

Sólo una cuestión de costumbre

"Una vez que te acostumbrás, ya está", asegura Guido, de 12 años, en referencia a la estricta dieta -básicamente: evitar alimentos que contengan harinas de trigo, avena, cebada o centeno- que debe seguir para evitar que su condición de celíaco le haga pasar algo más que un mal rato. 
Todavía está fresco en su memoria el recuerdo de un atracón con galletitas Sonrisas: "Mi mamá había comprado esas galletitas porque venía un amigo mío a casa -recuerda Guido-. Al final, no se las comió y el paquete quedó en casa; a la mañana siguiente me levante a desayunar y lo encontré: me comí todo el paquete. Fue algo así como una gastroenteritis terrible...".
Experiencias como ésas, sumadas al insistente consejo médico de evitar alimentos con gluten, lograron que con el tiempo Guido perdiera las ganas de infringir la dieta. Hoy, este alumno de séptimo grado, vecino del porteño barrio de Saavedra, posee no sólo la convicción, sino también el conocimiento necesario para cuidar su dieta.
"Yo sé elegir -asegura-, cuando voy a hacer las compras busco en lo que agarro el simbolito del trigo tachado [que identifica los alimentos libres de gluten], que me permite saber que ese alimento es apto para celíacos.
"Muchas veces me preguntan si es feo no poder comer todo lo que comen los demás y tener que comer una comida diferente -dice-. Pero la verdad es que me acostumbré y ya no me causa problemas." .

La celiaquía puede ocasionar infertilidad

En la Argentina hay 400 mil celíacos, pero sólo uno de cada ocho lo sabe. Si bien se estima que esta enfermedad afecta al 1% de la población, el porcentaje se quintuplica en las personas que tienen problemas reproductivos


La celiaquía es un trastorno no hereditario, de características autoinmunes, que aparece en personas genéticamente predispuestas. En las mujeres, el primer parto puede ser el disparador de la enfermedad y en los hombres puede desencadenarse luego de una intervención quirúrgica abdominal.

La celiaquía se caracteriza por una inflamación crónica de la mucosa intestinal ocasionada por el gluten presente en muchos cereales que se consumen en la dieta (trigo, cebada, centeno). "Esta proteína sufre una modificación que hace que el sistema inmune del individuo susceptible reaccione en contra del propio intestino delgado, ocasionando cambios morfológicos y funcionales en las vellosidades que recubren el intestino e interferencias en la digestión y absorción de nutrientes lo cual junto con otros aspectos podría ser el causante de infertilidad en las mujeres", detalló el doctor Fernando Neuspiller, especialista del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) Buenos Aires.

En la celiquía clásica, diagnosticada en la infancia entre el primer y tercer año de vida y en el adulto entre la tercera y cuarta década, predominan los trastornos gastrointestinales, mala absorción y diarrea, pérdida de peso, hipocalcemia, carencia de hierro y deficiencias vitamínicas, especialmente ácido fólico, vitamina B12 y D.

Sin embargo, existen otras formas más sutiles que se observan en etapas posteriores a la infancia y que ocasionan infertilidad, abortos repetidos y nacimientos de niños de bajo peso, entre otras consecuencias.

"En nuestra experiencia, muchas mujeres llegan a la consulta sin haber sido diagnosticadas como celíacas y al realizar los estudios necesarios para establecer las causas de infertilidad nos encontramos en muchas ocasiones con este problema", afirmó Neuspiller.

Además, las mujeres celíacas presentan un retraso de dos años en la aparición de la menarca y un adelanto de entre 3 y 4 años de la menopausia, su ciclo menstrual se ve alterado por amenorreas y presentan una mayor incidencia de abortos repetitivos.

"En nuestros centros tomamos todos los recaudos y realizamos los estudios necesarios para establecer este tipo de patologías ya que la experiencia mundial de IVI nos permite llevar adelante protocolos de vanguardia al respecto", explicó el profesional.

Habrá que diseñar menús con opciones para celíacos

Será para restaurantes y bares; en tanto, subieron las multas de tránsito
La Legislatura porteña aprobó anoche una ley de protección integral y asistencia médica al enfermo celíaco, que obliga a restaurantes, bares y confiterías la inclusión en sus menús de por lo menos una opción apta para las personas que sufren esa patología.
La norma, propuesta por la diputada macrista Marta Varela, además, establece que los centros de salud y hospitales públicos estarán obligados a realizar gratuitamente los análisis clínicos de detección de la enfermedad, con el único requisito de la orden médica correspondiente.
En relación con los prestadores privados de salud, se especifica que incorporarán en sus programas de atención médico-asistencial todos los medios de diagnóstico pertinentes a su alcance, en concordancia con lo establecido en el Plan Médico Obligatorio.
En la Argentina, hay más de 400.000 personas que padecen la enfermedad, que provoca la inflamación crónica intestinal, causada por una proteína presente en cereales como trigo, avena, cebada y centeno.
A primera hora de ayer, después de una larga sesión, los diputados también aprobaron, en primera lectura, un proyecto que extiende por 20 años el permiso al Club de Amigos para usar el espacio verde que ocupa en el parque Tres de Febrero, a pesar del reclamo de algunos vecinos para que su uso sea público y gratuito.
Tal como lo adelantó LA NACION, se endureció el Código de Faltas, que establece que se pagará un monto fijo de 150 unidades fijas (hoy, cada una vale 1 peso, pero aumentaría a 1,20 con la nueva ley tarifaria, lo que llevaría el monto a 180 pesos) por mal estacionamiento, hablar por celular mientras se conduce o no usar cinturón de seguridad. La modificación elimina los montos mínimos y máximos en determinadas multas de tránsito, para pasar a un valor fijo.
La cifra aprobada para esas infracciones es inferior a los 360 pesos, que los redactores del proyecto habían propuesto, según pudo saber LA NACION después de las presiones que los legisladores recibieron por parte de los sindicatos del transporte.
Los legisladores acordaron, además, mantener el plazo de dos años de prescripción de las multas

Recetas

 
Crema Pastelera
Ingredientes:
  • 1 l. Leche entera o desnatada
  • peladura de limón
  • 1 barra de canela
  • 200 gr. Azúcar
  • 90 gr. almidón de maíz (Maizena)
  • 2 huevos.
Preparación
Poner a hervir la leche con la peladura de limón y la canela.
Mientras tanto, y aparte, se mezcla el azúcar con el almidón. Se añaden los huevos y un poco de leche hervida y se mezcla bien. Volcar la mezcla sobre el resto de la leche y dejar que vuelva a hervir removiendo.
NOTA: Añadiendo mantequilla a la crema pastelera, obtenemos la crema catalana. Para medio litro de crema pastelera, añadir 50 gr de mantequilla. Servir la crema en una cazuela de barro espolvoreada con canela en polvo y azúcar.




Recetas

Tarta de Manzana
Ingredientes:
  • 3 huevos
  • 3 yogures naturales
  • Azúcar 2 medidas del vaso de yogurt
  • 4 cucharadas de harina Maizena
  • 3 manzanas en trocitos.
Preparación:
Se baten todos los ingredientes incluidas las manzanas y después de untar un molde con mantequilla se añade la mezcla, adornando por encima con rodajas de manzana,
Meter al horno durante 3/4 horas a 180º.
Después de sacar del horno se puede cubrir la superficie de la tarta con mermelada de albaricoque.

Recomendaciones para la familia del Celíaco

Luego de un largo recorrido, por fin sabemos que tiene nuestro hijo, ES CELÍACO. Sentimos alivio al conocer el diagnóstico pero también aparecieron los temores respecto a la futura forma de vida. Surgen diferentes sentimientos: bronca, impotencia, soledad y una pregunta que nos preocupa: ¿Qué hacemos ahora? El primer paso es informarse de qué se trata la celiaquía; nos ayuda a tranquilizarnos y armar una nueva forma de vida familiar.

Visitar periódicamente al médico, realizar todos los estudios correspondientes al niño, a los hermanos y a los padres. Ser celíaco obliga a dejar de comer (y de probar) alimentos que tengan gluten de trigo, cebada, centeno y avena.

Informarse periódicamente sobre los productos alimenticios permitidos (mediante nuestra lista actualizada mensualmente).

Aceptar que es una enfermedad PARA TODA LA VIDA, y que la salud depende del cumplimiento estricto de la dieta. Informar la situación, en primer lugar al niño y a todos los familiares que conviven en la casa. En segundo lugar, a parientes, amigos, maestros, vecinos y todos aquellos que se relacionen con el niño.

Pedir que lo ayuden a realizar estrictamente su dieta. De esto depende su crecimiento y una vida sana. El niño tiene derecho, puede y debe llevar una vida normal y feliz, manteniendo la dieta sin gluten, adaptando su hábito alimenticio a su vida escolar, social y deportiva. Es muy importante que el celíaco, poco a poco, aprenda a cuidarse a sí mismo, dándose la posibilidad de comer, como alternativa, otros alimentos nutritivos libres de gluten que le resulte gratificante;

Cada familia debe acomodar la dieta a su propia rutina, buscar formas para resolver qué hacer en cumpleaños, vacaciones, salidas con amigos, logrando acuerdos entre padres e hijo. Al celíaco no le sirve que le tengan pena, habrá que cuidarse de no consentirlo, ni de tratarlo como discapacitado.

Cada edad traerá nuevos planteos y rebeldías, es importante compartir las dudas con otras personas con más experiencia en la celiaquía de sus hijos, o de sí mismos, y pueden aportar las vivencias que les han resultado favorables. Tener presente que el celíaco que no consume gluten no es un persona enferma, es sólo un celíaco que puede llevar una vida en plenitud.

¿Cómo cocinar y Condimentar?

Preferir aquellas técnicas culinarias menos grasas: con agua -cocido o hervido, vapor, escalfado-, rehogado, plancha, horno y papillote. Utilizar moderadamente los fritos, rebozados (en huevo y harina de maíz), guisos y estofados (desgrasar en frío, mejora su conservación y su calidad nutricional).
Limitar la grasa de condimentación: aceites, mantequilla, margarina, nata y crema de leche, manteca, mayonesa casera, salsa con huevo-queso-nata u otros ingredientes grasos. Para que la comida resulte más apetitosa se pueden emplear diversos condimentos naturales: albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, tomillo, orégano, perejil, mejorana, pimienta, pimentón, azafrán puro, no sucedáneos de azafrán. El vinagre (de vino y de manzana) y el aceite (oliva y semillas) pueden ser macerados con hierbas aromáticas.
En la elaboración de salsas, los vinos como ingredientes flambeados pueden hacer más sabrosas diversas recetas.
ADEMÁS… (no todo es comer)
Llevar a cabo unos hábitos de vida saludables, dormir diariamente un mínimo de horas, practicar de forma regular ejercicio físico y evitar situaciones habituales de estrés emocional, contribuyen positivamente al mantenimiento de un buen estado de salud. Acudir a reuniones de personas con el mismo problema, ayuda a compartir las propias experiencias y enriquecerse con los conocimientos de los demás.
Tratar de mejorar los conocimientos acerca de la enfermedad: acudir a charlas o sesiones informativas que se propongan dentro de la comunidad a la que se pertenece, en la que ofrezcan nuevos conocimientos o perspectivas acerca de la enfermedad: tratamiento farmacológico, dieta, apoyo psicológico u otros temas de interés.
Las asociaciones de celíacos de cada comunidad (en el caso de que la haya, sino se puede llamar a la estatal) poseen listados de marcas de alimentos procesados (por ejemplo: jamón cocido, salsa de tomate, diversos embutidos, etc.) que se pueden consumir sin peligro pues están exentos de gluten.

Nuevas vías para superar la celiaquía

La alergia al gluten, la celiaquía, es una enfermedad con una base hereditaria compleja. Aunque todavía no se conocen todos los genes que intervienen, se sabe que si uno de los padres tiene la enfermedad, la probabilidad de que su bebé la tenga se sitúa entre un 10% y un 50%. Investigadores de nueve países europeos, entre ellos España, han unido esfuerzos en el proyecto PreventCD con el objetivo de averiguar si es posible evitar el desarrollo de la enfermedad estimulando la inmunización oral en bebés.
"Para proteger al bebé de familias con riesgo, durante muchos años la norma ha sido aconsejar que se introduzca la ingesta de gluten a partir de los seis meses, aunque muchas familias lo evitan hasta pasado el año", explica Gemma Castillejo, del hospital de Sant Joan de Reus. Sin embargo, esta medida podría ser inadecuada. Según la hipótesis que barajan los investigadores, se debería introducir antes, entre los cuatro y los seis meses. "Introduciendo el gluten en la dieta del bebé en pequeñas cantidades y coincidiendo con el periodo de lactancia materna permitiría modular el sistema inmune de tal manera que más adelante no se desarrolle la enfermedad", explica Castillejo. "Funcionaría como una vacuna, el sistema inmune aprende a reconocer esta proteína y así ya no genera rechazo", explica la investigadora.
En el ensayo participan 1.000 bebés europeos de familias con padres, madres o hermanos con la enfermedad. En España, participan más de 260 a través de tres hospitales, el hospital de La Fe de Valencia, el hospital de La Paz de Madrid y el Hospital Universitario Sant Joan de Reus. "Cuando nazca el bebé se recogerá sangre del cordón umbilical para analizarla y ver si tiene alguno de los dos genes que determinan el perfil genético de riesgo en celiaquía, el DG2 o el DQ8", explica Castillejo. "Se cree que en el cromosoma 6 puede haber varios genes implicados, pero los que mejor se conocen son estos dos", puntualiza. El 95% de los celiacos tiene el DQ2, y el DQ8, un 4%. Un 80% de las personas se diagnostican en la infancia.
Entre los cuatro y los seis meses, los bebés ingerirán cada día un preparado especial con 100 miligramos de gluten. A partir del medio año, la cantidad diaria irá aumentándose de forma gradual. "La idea es que logremos reducir a la mitad la cantidad de niños que desarrollan la enfermedad", explica Castillejo. Durante tres años, se realizará un registro diario de lo que comen y analíticas de la sangre del bebé y la leche materna.
El proyecto parte de las evidencias de otros estudios en torno a tres variables: la edad de introducción del gluten, la cantidad y la lactancia materna. "La leche materna lleva linfocitos que benefician el sistema de defensas del bebé, por lo que ejercería un efecto protector que facilitaría la tolerancia", afirma Carmen Ribes, jefe de gastroenterología pediátrica del hospital de La Fe.
Un estudio de 2006, publicado en Archives of Children, muestra que la introducción del gluten durante la lactancia reduce el riesgo de sufrir celiaquía en un 50% y que la mayor duración de la lactancia también se asocia a un menor riesgo.
Otro estudio publicado en JAMA en el año 2005 corrobora que el mejor momento para introducir la proteína es entre los cuatro y los seis meses. Concluye que empezar a tomarlo antes de los tres meses multiplica por cinco el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Introducirlo después del medio año sería tarde para facilitar la inmunización oral.
En el proyecto también participan investigadores de la Universidad de Umea, en Suecia, país conocido por una epidemia de celiaquía. Entre 1985 y 1987, la incidencia de la enfermedad se multiplicó por cuatro, debido a que los fabricantes de alimentos para niños introdujeron mayores cantidades de gluten. La precisión de los registros clínicos suecos permitió determinar qué cantidades fueron perjudiciales o beneficiosas, y a qué edades.